El comunismo no es un buen sistema económico.

Primero resumamos lo más posible, y en palabras mundanas para todos, qué es el comunismo. En un sistema económico comunista, el fruto del trabajo de todos los miembros es requisado por el estado. Cuando el estado tiene el fruto del trabajo de todos sus habitantes lo reparte equitativamente entre cada uno. Y da igual que uno sea granjero, otro ganadero y otro construya barcos. Todos cobrarán lo mismo, una parte proporcional de toda la riqueza del estado.

El sistema comunista ha demostrado ser un sistema económico que no perdura tanto en el tiempo como el capitalista por una sencilla razón: Ha de imponerse a la fuerza por medio de la dictadura. Al final la libertad se hace más necesaria y el sistema político que sostenga un sistema económico comunista será derrocado.

Pero preguntémonos por qué la humanidad no asume un sistema económico comunista en democracia, en libertad. La respuesta es fácil: Va en contra de la naturaleza humana.

Hasta la fecha, todas aquellas ideologías que no respetan la naturaleza humana llegan a no ser duraderas. A más respeten el 100% de las características propias de la naturaleza humana, más durarán. Y aquellas que menos aspectos de dicha naturaleza respeten, menos durarán. Ya sean ideologías económicas, políticas, religiosas o del tipo que sean.

La religión, por ejemplo, no respeta bastantes aspectos esenciales de la humanidad, como los que atañen al deseo sexual de unas personas por otras. Oponiéndose, por ejemplo, al uso del preservativo. Promoviendo la idea de que el sexo única y exclusivamente ha de hacerse por motivos reproductivos. Así como la eternidad del sacramento del matrimonio. Cuando en un sistema donde existe el divorcio se demuestra por estadística que el matrimonio no es una unión eterna.

Volviendo a la economía y al comunismo, hay un aspecto muy básico en la humanidad que impide que este sistema pueda darse en libertad: La ambición. Ambición que no ha de confundirse con egoísmo. La ambición se resume en una idea: Quiero más de lo que tengo. Y da igual lo que se tenga. Esta idea va siempre a estar ahí. Esta idea es básica y totalmente natural en el ser humano. Y esta idea choca totalmente con la idea del comunismo.

Si, es cierto que en un sistema comunista, si alguien se esfuerza más conseguirá que su trabajo de más frutos. Y una parte de ese extra irá a uno mismo. Pero es una parte tan pequeña (1/nº de habitantes del sistema), que se asemeja a cero y no merece la pena esforzarse más por conseguir una parte tan pequeña de extra de riqueza.

La idea natural de la ambición se basa en lo siguiente: Quiero más de lo que tengo. Voy a esforzarme más por conseguir más. Si le echo más horas a mi huerta, podré mantener una huerta más grande y sacaré más riqueza de ella.

A esto se le suma la idea contraria. Y aunque este motivo es secundario, también es importante: Poder obtener riqueza del estado sin esfuerzo. Yo vivo a gusto con lo que el estado me da. Y si puedo no esforzarme nada y seguir obteniendo riqueza del estado, pues consigo vivir a gusto sin esfuerzo. Por lo tanto, no voy a esforzarme, o voy a esforzarme lo mínimo, aparentar que me esfuerzo pero sin hacerlo, porque de todas formas, voy a obtener la riqueza que los demás si producen con su esfuerzo.

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